Casco y Lugares Históricos de Rosario

por Casco Histórico Rosario

Nacida en el siglo XVIII como la pequeña aldea rural del Pago de los Arroyos, y reconocida como Ilustre y Fiel Villa en 1823, Rosario fue consagrada con el rango de ciudad en 1852. A partir de entonces inició una etapa de pujante desarrollo.

Por el vertiginoso crecimiento económico y demográfico operado entre mediados del siglo XIX y comienzos del siglo XX, Rosario fue llamada la “Chicago Argentina”. Un poco más tarde, entre 1890 y 1910, el auge del anarquismo hizo que se la conociera como la “Barcelona Argentina”.

La historia de Rosario no fue apacible. Con altibajos, la bonanza económica se mantuvo hasta que la crisis mundial de 1929 afectó las bases mismas del modelo económico agroexportador, sumergiendo a la ciudad en ese clima de tristeza, desocupación y devastación económica que el pintor rosarino Antonio Berni reflejó agudamente en sus obras.

Desde mediados de los años ’40, un paulatino desarrollo industrial mejoró esas condiciones y cambió el paisaje urbano. Durante gran parte de la primera mitad del siglo XIX, se convirtió en el centro de intercambio de mercaderías importadas destinadas al consumo interno y de la producción agrícola y ganadera de las provincias de la llamada “Pampa Gringa”, y desde que en 1957 se inauguró el más representativo de sus monumentos, se la llama “Cuna de la Bandera”.

Sin embargo, ninguna de las expresiones resume cabalmente su identidad. La apertura de Rosario al río y la reconversión de los viejos edificios ferroviarios y portuarios en zonas de ocio, centros comerciales, bares y restaurantes es un fenómeno reciente. El centro de Rosario se articula en torno a la peatonal Córdoba, donde están los negocios y galerías más importantes. La vida social aquí hace honor diariamente a la afirmación de Borges según la cual la amistad es una pasión argentina.

Actualmente, con más de un millón de habitantes, Rosario sigue siendo una ciudad en perpetua construcción y reconstrucción; un escenario complejo, cambiante y orgulloso de su capacidad para transformarse, en el cual casi no parecen quedar huellas del pasado, aún del más reciente. Sin embargo, al visitante atento no le costará encontrar esas huellas…

Caminando por el núcleo histórico, conocerá edificios emblemáticos -la Catedral, la Municipalidad, el Museo Estévez y el edificio “La Bola de Nieve”- de finales del siglo XIX.

En las calles céntricas, junto con la arquitectura contemporánea, encontrará edificios de impronta española, italiana o francesa que aluden a tiempos de inmigración y prosperidad. En los bulevares y avenidas, hallará eclécticas mansiones y pêtit hoteles, que dan cuenta del éxito económico y social de algunas familias rosarinas de principios del siglo XX.

Premios y reconocimientos de la ciudad

  1) Premio ONU a Mejor Ciudad de Latinoamérica

  2) Una de las 5 ciudades con mejor calidad de vida de Latinoamérica

  3) Mayor polo agroindustrial del mundo

  4) El mayor centro de entretenimientos de Latinoamérica

  5) El Hospital público más moderno y tecnológico de Latinoamérica

  6) 5to Mercado a Término de Commodities del Mundo en volumen

  7) Polo Biotecnológico y Nano-molecular más importante de América Latina

  8) 14 Universidades

  9) Índices de Seguridad de los 3 más bajos de Latinoamérica

10) Índices de pobreza e indigencia de los más bajos de Latinoamérica

11) Tercera ciudad más poblada de la Argentina y la segunda en términos de PBI.

REFERENCIAS  DE LUGARES HISTORICOS EN EL MAPA DE ROSARIO

EDIFICIO DE CÓRDOBA 625.

En ese predio estaba ubicada en 1810, la casa del matrimonio María Catalina Echevarría y Juan Manuel Vidal. Dada la amistad del Gral Manuel Belgrano -con el Hermano de Catalina, Don Vicente Anastasio Echevarria-, cuando arribó a la Villa del Rosario para inaugurar las baterías ‘Independencia’ y ‘Libertad’, se hospedó en su casa. Fue allí cuando le propuso y ella aceptó, confeccionar la primera bandera argentina, que María Catalina haría con sus propias manos junto a otras damas del poblado del Rosario, que le prestaron ayuda.

Allí mismo fue construido este Importante edificio histórico de la ciudad, a fines del siglo XIX, aproximadamente en 1896, para funcionar como un hotel muy lujoso mas tarde despojado de su tercer piso original y uno de los que podían vanagloriarse de tener una distinguida clientela extranjera, sobre todo viajeros pudientes, que arribaban en los barcos que anclaban en el puerto de Rosario, a los que se agregaban estancieros de la zona.

El hotel se llamó “France et d’Angleterre” y tenía tres plantas; su propietario en 1902, Herbert J. Shaw, promocionaba, ese año, su restaurante a la carta con velada musical, mientras una orquesta dirigida por José Cayano, interpretaba un repertorio mezclando valses, mazurcas y fragmentos de óperas. Aquel lejano concierto incluía música muy del gusto finisecular, mezclando valses, mazurcas y fragmentos de óperas, desde “Toujours ou jamáis”, de Waldteufel, y “Poeta y aldeano”, de Von Suppé, a las grandes fantasías de “Aída”, de Verdi, o “Elisir d’amore”, de Donizetti.

La arquitectura del edificio, que no escapaba a los estilos imperantes en la ciudad de los arquitectos e ingenieros italianos, era sin embargo, para los rosarinos de la época, símbolo de su crecimiento y poderío económico. El viajero francés HURET aludía “una vez en Rosario nos alojamos en el Hotel de Francia e Inglaterra que, según parece, es el mejor de la ciudad… Ya he tenido ocasión de explicar la disposición en que están construidos estos hoteles, donde se pagan por cierto precios exorbitantes. Se compone de un largo patio enlosado de mármol blanco y negro, dónde se ven dos hileras de arbustos, a cuya sombra se mecen algunas personas sentadas en rocking chairs de mimbre. Las habitaciones dan a ese patio en el que se oye la gritería de los muchachos. Ya he tenido ocasión de explicar la disposición en que están construidos estos hoteles, donde se pagan por cierto precios exorbitantes… ”

El hotel había sido levantado por orden de Camilo Aldao y tuvo sucesivos dueños: Juan Romano, Alberto Goliste y un francés de apellido Bourgeois. Contaba con “80 habitaciones, dotadas con las mayores comodidades, fue el primero en contar con agua caliente y se lo tenía como el preferido por los viajeros ingleses”. Una publicación de 1910 indicaba que, “…los visitantes ingleses pueden estar seguros de encontrar buena acogida: hallarán criados muy corteses y sus necesidades y confort serán atendidos con todo el esmero posible… ”.

Entre 1912 y 1913 se lo conoce como Hotel y Restaurante Europa, con dos entradas: la tradicional por calle Córdoba 625 y otra por calle Juan M. de Rosas 864. También se lo llamó “The Grand Hotel “ y por último “Hotel Internacional”.

Una publicación de 1910 indica que “los visitantes ingleses pueden estar seguros de encontrar buena acogida; hallarán criados muy corteses y sus necesidades y confort serán atendidos con todo el esmero posible…” No escapaba tampoco a la atención de los curiosos un portero con librea que acompañaba a los huéspedes y visitantes.

Cercana al mismo, la conocida como casa de Comas, sobre la actual calle Santa Fe, se destacaba desde la década del 70 como una de las viviendas relevantes de una ciudad poco acostumbrada hasta entonces a contemplar edificios en altura.

Después funcionó una gran tienda mayorista y depósito de mercaderías, de ahí una versión que existían túneles que conducían al puerto para el contrabando. Con posterioridad, lo ocupó el Colegio “Cristo Rey”, como así también la Facultad de Ingeniería. A partir de la crisis de 1930, el edificio estaba cerrado y por orden municipal funcionaron aquí ollas populares. Finalmente, lo ocupa el “Liceo Avellaneda”.

Fuente :https://www.fmaeme.com/apostillas-rosarinas/lugares-paseos-hist%C3%B3ricos/casco-y-lugares-hist%C3%B3ricos/
http://liceoavellaneda.com/historia/
Vida Cotidiana – Rosario ( 1900-1930) Editada por diario la La Capital

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